LLego a Chillán en la tarde desta primavera tercermundista
me recibe un cigarro mojado y un temporal de los mil demonios
pienso que algo habrá que hacer esto no puede quedar así
y me dirijo al bar de Don Pepe
único lugar donde los parroquianos celebran un gol
cometido hace cincuenta años
Me siento a ojear el periódico del día
dice que la gasolina volverá a subir
y que los candidatos presidenciales piensan en nosotros
yo me arreglo la bufanda y bebo la cerveza que a todos
nos hará fraternales pero no aún
En la calle la ventolera pasa borracha dando silbidos
pido que me cambien el cenicero éste tiene muchas esperanzas gastadas
en la radio canta Billie Holiday sus melodías atemporales
entonces deduzco que soy otro que no he llegado
bastará pronunciar mi nombre a profunda voz
y lo hago y el espejo detrás de la barra
me devuelve la investidura de un hombre hecho a portazos
Junto monedas pago el consumo
afuera el viento será el mismo del próximo año
antes de iniciar la caminata busco no sé qué en mis bolsillos
pero sólo encuentro un poema que habla de una ciudad y un bar
y una ventolera desatada en los confines residuales de la memoria
viernes, 20 de noviembre de 2009
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